Han pasado dos años desde la publicación de este álbum, soy consciente de ello. El tiempo no corre a mi favor: también han pasado dos años y medio desde la última vez que actualicé este blog, pero acá estoy. Leyendo y releyendo mis dos reviews pasadas, me he dado cuenta que va a ser necesario profundizar un poco más en las cuestiones musicales, de otro modo no habría nada que diferencie a este blog de uno de opinión política, o de uno de moda, o de coches. De cualquier forma, si bien es interesante analizar cuestiones melódico-armónicas para el mejor disfrute de una canción, en el caso de este disco es más preciso examinar aquellas que sean de índole temática y motívica, que trasciendan lo estrictamente musical. Me refiero más precisamente a un análisis poético de la obra, siendo que esa cualidad es lo que ha catapultado a Kendrick Lamar a la cima, y no su habilidad para realizar sucesiones de acordes. Sin embargo, no voy a dejar completamente de lado lo musical: también será importante revisar algunos motivos sonoros que se repiten a lo largo del LP y que le dan una sonoridad característica al producto final. Sin más préambulos, hoy les traigo un álbum que escuché con vehemencia el mismísimo día en que salió a las plataformas, y que desde entonces no he podido ni olvidarlo ni analizarlo sin cierto temor a banalizarlo. Les presento la última obra de Kendrick Lamar: DAMN.
Recuerdo que desde el primer momento me llamó la atención la estética de este álbum: colores fuertes y contrastes demarcados entre el rojo y el blanco en la portada; los títulos -tanto el del disco como los de las canciones- estilizados con mayúsculas y un punto final; y la postura de Kendrick Lamar tanto en la cara como en la contracara del álbum es un tanto peculiar y da la impresión de que está agotado de su propia existencia. La primera sensación al observar el arte es premonitoria, la pieza musical que vamos a escuchar es autobiográfica y un tanto pesimista. Kendrick ahonda en sus propias emociones, su orgullo, su ego, su lealtad, su humildad, sus miserias. Va un poco más allá de lo que pudimos apreciar en su anterior LP ‘To Pimp a Butterfly’ del año 2015, en el cual analiza y conceptualiza el universo afro-americano en las luchas constantes para escapar del hood. En esta nueva entrega, el rapero oriundo de Compton, corre el foco hacia sí mismo, nos pinta un autorretrato en el cual no deja arista sin detallar. Se muestra valiente, pero también admite tener miedo. Se muestra humilde, pero orgulloso de lo que ha podido lograr. Se muestra cínico y a la vez idealista. Es Kendrick Lamar en su desnudez plena, dejando que el oyente sea el juez de un hombre que pudo dejar el barrio, pero que el barrio nunca lo pudo dejar a él.
BLOOD.
«Is it wickedness? Is it weakness?»
Las dicotomías son parte esencial de la obra de Lamar. El rapero plantea polos que pueden encontrarse en cada ámbito de la vida: lo bueno y lo malo, la lealtad y la traición, el amor y el odio, la humildad y la soberbia. Esta es una canción introductoria en la cual podemos oír un relato de un episodio violento, y oler los primeros indicios de la sonoridad moderna que los productores aseguraron para el álbum. El paralelo wickedness – weakness (maldad – debilidad) es literalmente lo primero que percibimos al darle play al disco, y este mensaje aparecerá más de una vez a lo largo de la escucha.
DNA.
«I got loyalty, got royalty inside my DNA»
Hay una entrevista muy interesante que el productor musical Rick Rubin le realizó a Kendrick Lamar en el año 2016. Es evidente que ya en ese entonces, el músico se encontraba inmerso en el proceso de producción poética de este álbum, ya que menciona una y otra vez la importancia de nuestro ADN. Él cree fervientemente que los rasgos inherentes y las cualidades de una persona están determinadas de manera pre-natal, que es una cuestión de sangre, de espíritu. Tanto las virtudes como los defectos son cicatrices las cuales no podemos borrar, son parte de nuestra configuración y Kendrick asegura que puede sentir algunas de ellas brotando de sí mismo, a veces sin control (‘I got power, poison, pain and joy inside my DNA’). La lealtad (de la cual se habla mucho en toda su discografía), la realeza de la que se siente poseedor, pero también otras peores como el orgullo y la cobardía. El músico escupe también sobre aquellos que traicionan su herencia, que aparentan virtudes que no poseen y que enmascaran sus defectos en pos de ser más amados o respetados (‘Problem is, all that sucker shit inside your DNA’). DNA. se asienta entonces como el primer mensaje fuerte dentro del álbum.
YAH.
‘I’m diagnosed with real nigga conditions’
Este tema me da muy buena vibra, pero al contrario del ambiente chill que invoca, tiene un mensaje un tanto negativo. Es un Kendrick resignado, que rapea casi balbuceando, con una voz que pareciera como si estuviese dormido. Le dice ‘yah’ a todo: vocablo que simboliza una afirmación desganada y desinteresada; otros análisis, sin embargo, afirman que YAH. refiere a Yahweh (la denominación hebrea de Dios). Es una observación interesante, y puede que sea correcta, pero por un momento permítanme jugar con mi propia interpretación. Nuestro artista canta: «Radars is buzzin’… yah, yah yah…». Su radar está sonando, señal de que hay algo a su alrededor: las mujeres que lo buscan sólo por su dinero (‘My girl told me don’t let these hoes get in my head’); la presión que su familia y su carrera ejercen sobre él (‘My momma told me that I’ma work myself to death’); los medios de comunicación intentando enriquecerse a costa suya (‘FOX news wanna use my name for percentage’) y transformándolo en un villano, en un mal ejemplo para la juventud, olvidando que él también es un ser humano, con seres queridos que no lo ven como un simple artista (‘My latest muse is my niece, she worth livin’, see me on TV and scream: ‘That’s uncle Kendrick!’). Prefiero disentir del análisis religioso de esta canción, que por más de estar muy bien formulado, opino que queda fuera de lugar al intentar examinar una canción tan humana como ésta.
ELEMENT.
«They won’t take me out my element, nah, take me out my element»
Voy a ser completamente honesto, ELEMENT. no es de mis canciones favoritas de este álbum. Es una pizca de crudeza poética en una obra que no escatima en metáforas y en bellezas líricas, lo cual no me parece que esté mal, pero tras haber escuchado este LP tantas veces, siento que ELEMENT. desentona con el concepto general. Es una tiradera agresiva de Kendrick al resto del mundo de la música, imponiéndose como el rey del hip hop actual. Aquí, el rapero invoca sus orígenes comptonianos y habla de forma sanguinaria (‘I’m willing to die for this shit (…), might take a life for this shit’). También se introduce en esta canción una frase que será repetida durante gran parte del álbum: ‘Ain’t nobody praying for me’ (Nadie reza por mí). Esa frase, insistentemente pronunciada durante el resto del disco intenta dibujar un concepto importante: Kendrick Lamar se sabe solo. Familia, pareja, amigos: son cosas fugaces en la vida de un artista que hace rato que pisó el acelerador y se siente desesperado al darse cuenta de que no hay vuelta atrás. (‘Fake my death, go to Cuba, that’s the only option’) como la solución más dramática para escapar a la inmensa fama.
FEEL.
‘I feel like ain’t nobody prayin’ for me’
En contraste con mi opinión un tanto negativa de la anterior canción, FEEL. es un tema que merece todos los elogios que se me puedan ocurrir. Es una de sus músicas más oscuras: Lamar cava profundo en sus propias sensaciones, sus deseos frustrados, sus idealismos ingenuos, su lealtad no correspondida. En una canción laberíntica que tiene algo de trabalenguas, K. Dot cataloga decenas de emociones en el lapso de unos minutos, con una efervescencia que tiene mucho de envidiable. En la post-producción se hizo un retoque particular y muy interesante: la palabra feel es repetida incansablemente en casi todos los versos de la canción, por ende se le aplicó un filtro a la mezcla para realzar los sonidos labiodentales, como lo es el sonido de la (f). Colóquense sus mejores auriculares y escuchen cómo golpean al oído esas consonantes. En un plano más estrictamente musical, en esta canción Kendrick se mueve con un flow bestial, repitiendo una y otra vez la misma palabra y aún así manteniendo un dinamismo que va creciendo conforme el tema sube su intensidad sonora (‘I feel heartless, often off this, feelin’ of fallin’, fallin’ apart with darkest hours, lost it’). Es complicado de leerlo y de decirlo, imaginen lo que debe ser rapearlo.
LOYALTY. feat. Rihanna
‘It’s so hard to be humble, Lord knows I’m tryin’
Recuerdo que la primera vez que vi esta colaboración pensé que no sería nada que estuviese muy lejos de lo usual. Un rapero haciendo lo suyo, y Rihanna en plan cantante femenina encargada de los hooks o estribillos (véase ‘Love The Way You Lie‘). Me llevé una sorpresa más que grata cuando escuché a Rihanna rapear, haciéndolo con un flow original y fresco. En esta canción no se despliega la clásica fórmula que ya mencioné, sino que ambos artistas comparten la escena por igual y hablan de uno de los tópicos centrales de la composicion poética de este álbum: la lealtad. Virtud que Kendrick Lamar considera una de las más importantes en los seres humanos, se lo ha escuchado renegar de su propia condición en el tema de ‘To Pimp A Butterfly‘: ‘Institutionalized’: (‘I’m probably just way too loyal’). En esta entrega tanto él como su co-protagonista discuten la importancia de la lealtad en las relaciones humanas de todo tipo, platónicas o románticas. Te cuestiona: (‘Tell me who you’re loyal to. Is it money? Is it fame? Is it weed? Is it drink?’). Todos le somos leales a algo, y es posible que no exista manera de determinar si existen cuestiones más honradas que otras para ofrecerles nuestra lealtad. Aún así, es difícil escapar de la escucha de este álbum sin algunas dudas existenciales. ¿A qué le estoy siendo leal y a quién le estoy siendo simple y llanamente funcional?
PRIDE.
‘Love’s gonna get you killed, but pride’s gonna be the death of you and me’
En mi análisis de la canción YAH. me rehusé a usar el lente religioso porque creí que no venía al caso, ya que lo plasmado en ese tema era de índole puramente humana. En cambio, aquí estamos analizando el orgullo, el más vicioso de los pecados capitales, el que más ofrece a los seres humanos la posibilidad de jugar a ser Dios. Kendrick Lamar pareciera que también usó ese foco para componer esta canción, ya que habla sobre la fé (‘I don’t love people enough to put my faith in man’); la culpabilidad humana (‘I wouldn’t blame you for the mistakes I made’); la idea imposible de un mundo perfecto (‘A perfect world is never perfect, only filled with lies‘). Aunque resulte imposible, él sueña con ese mundo perfecto, en el cual afirma que haría las cosas de manera diferente, si sólo pudiera ignorar el daño de la corrosión espiritual que produce el orgullo. Es paradójico, porque tres canciones atrás nos estaba hablando de que es el número uno del mundo, y de que se jodan todos los demás, que no le llegan ni a los talones. Esas dualidades son parte esencial de la belleza humana de este álbum, Lamar se ofrece a sí mismo no como una especie de superhombre al cual debemos de envidiar e idolatrar, sino como un simple ser humano. Uno que convive con la angustia, con la culpa, con la tristeza y la ansiedad, y que también sabe hacer lugar para el amor, el cariño, la paciencia, la felicidad.
Nótese en esta canción un beat relajado y bajo perfil, ya volveremos a eso.
HUMBLE.
‘Be humble, bitch, sit down’
La canción más popular de este álbum, por lejos. Se hizo fama por un beat simplista e incisivo que utiliza -como gran parte del LP- el famosísimo clap de la caja de ritmos Roland TR-808, contrastando con lo que mencioné un poco más arriba sobre el de PRIDE. (es un tanto irónico: una canción sobre la humildad tiene un beat que vacila; y una canción sobre el orgullo tiene uno tímido e inseguro). No hay porqué restarle mérito a la letra de esta canción, que estoy seguro que también tuvo que ver con que alcanzara el número 1 de la lista Billboard Hot 100. Kendrick se da aires de todo tipo: desafía a los demás raperos a intentar superarlo, a sabiendas de que él tiene al mundo el hip hop tomado por las astas; habla arrogantemente de todo el dinero que tiene (‘Girl, I can buy yo’ ass the world with my paystub’); alardea de su singular habilidad de comerse el mundo de la música sin esfuerzo (‘My left stroke just went viral’); y enfatiza que a pesar de todo esto, hay que saber mantenerse humilde. Es tan irónico como el resto de su álbum: cuando lo escuchamos presumir, divertido, haciendo muestra de un flow demencial y de una inflexión vocal de adolescente estamos, en realidad, oyendo una parodia de aquellos artistas que verdaderamente creen que todo se trata del dinero y de la fama.
LUST.
‘Brace yourself, lust is all yours’
El artista que hoy tengo el honor de analizar es, en mi opinión, ampliamente distinto a todos los demás símbolos del hip hop actual. Dejando a un lado la faceta poética por un momento, Lamar demuestra excelencia también como vocalista, haciendo vela de una versatilidad que lo vuelve dinámico y lo multiplica en decenas de diferentes personajes. En el análisis anterior, mencioné que estaba haciendo uso de una ‘inflexión vocal de adolescente‘, la cual es sólo una de sus varias formas de rapear. Lo hemos oído con una voz quebrada, como si estuviese sollozando en ‘u’ (2015), relajado y con la sensación de que canta sonriendo en ‘Backseat Freestyle’ (2012), imitando una trompeta bebop del estilo Dizzy Gillespie en ‘For Free?’ (2015), aparentando estar borracho en algunas partes de ‘Swimming Pools (Drank)’ (2012), podría seguir listando ejemplos, pero la idea se entiende. En LUST. emplea un falsete muy característico en sus interpretaciones, intentando personificar a un hombre sumiso, cegado por la lujuria. De esto último se trata la canción, pero no habla exclusivamente sobre la lujuria sexual, sino que también incurre en un análisis de la adicción humana al ocio, en todas sus formas. Kendrick describe lo que parecería el día ideal en Compton, del hombre afro-americano promedio: ‘Te levantas en la mañana pensando en dinero, a relajarse. Mirate una comedia, échate un cago, armate un porro. Ve a hacer dinero, cógete una puta, hoy no vayas al trabajo. Cómprate una ropa, unas zapas que valgan la pena. Júntate con tus amigos, impresiona a tu chica. Tómate un trago de lean, búscate una pistola y dispárate un par de tiros. Apuesta a tu equipo favorito, juega un poco al Madden, sal al club o ve a lo de tu mamá. Lo que sea que hagas, que valga la pena.’
En el resto de la review no me tomé el trabajo de traducir las frases de las canciones porque me gusta conservar la originalidad poética del artista, pero esta vez creo que era necesario. En la canción existe también otro verso del mismo tipo. que hace referencia a la vida ociosa de las mujeres en el hood, que incluye maquillaje, gimnasio, validación en las redes sociales, drogas recreativas, presumir en el club, y algunas otras cuestiones. Para no extender demasiado esta sección del análisis, les dejo libertad de examinar la canción por vías propias y quizá, en una ráfaga de autocrítica, pensar que cualquier parecido con la realidad puede no ser pura coincidencia.
LOVE. feat Zacari
‘Damn, love or lust. Damn, all of us’
Esta canción es simplemente hermosa. Tiene un halo reconfortante y, -al tratarse de un trap lento- da la oportunidad de respirar hondo luego de una gran cantidad de información poética y rítmica, recibida durante nueve canciones anteriores. LOVE. es la contracara de LUST. y también sirve como el punto optimista y alegre del álbum. Kendrick Lamar está comprometido con Whitney Alford, quien ha sido su pareja desde la secundaria. ‘I’m loyal to the soil’, fue su respuesta cuando le preguntaron sobre las tentaciones de la vida en el estrellato. Es casi obvio que esta canción está dedicada a ella, como una muestra de gratitud por el amor incondicional que le ha entregado, aun desde antes que conociera la fama: (‘If I minimized my net-worth, would you still love me?’). Siento que el tema capta muy bien la sensación cálida de sentirse enamorado: la voz de Zacari es suave y melodiosa cuando empalma cada frase con un ‘love me’; se retrata el placer que infunde compartir un trago con esa persona: ‘Sippin’ bubbly, feelin’ lovely’; se repite una y otra vez (‘I wanna be with you’) la necesidad corporal de sentirse cerca; y se dibujan las promesas usuales, de que el amor será para siempre (‘Only for the night, I’m kiddin’, only for life’). Al principio de la review hablé de las dicotomías presentes en la obra de este artista, y aquí se ve representado de manera excelsa la habilidad que tiene para dibujar paralelos entre la suma oscuridad y la belleza total.
XXX. feat U2
‘America, God bless you if it’s good to ya’
Ufff, estuve esperando como loco que llegara este tema. Es, sin lugar a dudas, mi favorito del álbum, por una cantidad tan vasta de razones que dudo que puedan entrarme en dos o tres párrafos. Antes que nada, la legendaria banda U2 como featuring de un artista de hip hop, fue lo primero que me llamó la atención; es más, me acuerdo de haber cometido el error conceptual de poner este tema directamente, en lugar de escuchar el disco en orden cronológico.
La canción tiene como gran protagonista a los Estados Unidos de América, representados en el inconsciente colectivo de todo el mundo de distintas maneras pero que fluctúan siempre entre el amor a su cultura y el odio a sus ideales. Es una sociedad corrompida desde hace años, que sienta sus bases ideológicas en textos escritos hace siglos; dividida eternamente en un bipartidismo feroz y excluyente; intoxicada desde sus orígenes por la peste del racismo y la xenofobia; y controlada por un nacionalismo extremo que nunca vaciló en amparar bombardeos, invasiones, terrorismo de Estado, carreras armamentísticas, guerras químicas, persecución de ideales, y largos etcéteras (‘The great American flag is wrapped and drag with explosives’). Kendrick Lamar conoce su tierra: es negro en un país que abolió la esclavitud hace más de 150 años, pero que nunca aceptó por completo los derechos del pueblo afro-americano. XXX. habla de la opresión sistemática de la que este grupo étnico es víctima hasta el día de hoy: la discriminación que se convierte en rencor; la marginalización que se convierte en crimen; la brutalidad policíaca que se convierte en muerte; la muerte que engendra más muerte. La disuasión y la negligencia que el sistema americano ejerce sobre las escuelas marginales empuja a los niños a perseguir los ideales que ven en la televisión: (‘Johnny don’t wanna go to school no more (…) Johnny wanna be a rapper like his big cousin’). La violencia ejercida entre los mismos afro-americanos es la causa número 1 de muerte por homicidio en los Estados Unidos. (‘Ain’t no Black Power when your baby is killed by a coward’). Según Lamar, el asesinato está presente en todos los estratos de la sociedad americana, como una enfermedad viral (‘It’s murder on my street, your street, back streets, Wall Street, corporate offices; banks, employees and bosses with homicidal thoughts’). El mensaje final, entonces, es descorazonador. America, Dios te bendiga si a ti te sirve.
FEAR.
‘Why God, why God do I gotta suffer?’
Si no te encontrás lo suficientemente deprimido tras el análisis pesimista de XXX., dame unos diez minutos más. MIEDO. es un título fuerte para una canción, y se enfatiza con el hecho de que esta dure más de 7 minutos, símbolo de que Kendrick Lamar siente que hay mucho a lo que ha de temerle. Como continuación del tema anterior, el tópico sigue siendo la vida del afro-americano en los barrios bajos, en este caso la idea de nacer con miedo, crecer con miedo, vivir con miedo. En la primera estrofa habla sobre el miedo como forma de amor perpetrado por su propia madre, con la frase (‘I’ll beat yo’ ass’) repetida incansablemente. Te pegaré si me contestas, te pegaré si lloras, te pegaré si tus notas son malas, si saltas en el sillón, si no haces tu tarea, si se te ensucian las zapatillas nuevas que te compré. El miedo a las represalias de los padres es algo común, quizás no tan dramático, pero la cosa se pone un poco más tensa en las siguientes estrofas.
(‘I’ll prolly die anonymous, I’ll prolly die with promises, I’ll prolly die walkin’ back home from the candy house). En los barrios donde K. Dot se crió, la muerte está a la vuelta de cualquier esquina. No sólo como mencionamos antes en la estadística de la violencia entre afro-americanos, sino también como consecuencia de la extrema indigencia, de las drogas, de las enfermedades venéreas, de las condiciones fatídicas en las que se vive en los lugares más olvidados por la sociedad americana. El joven negro estadounidense se fuma sus miedos (‘If I could smoke fear away, I’d roll that motherfucker up and then I’d take two puffs’), se vuelve adicto a cualquier cosa que le aleje la mente de los estragos de la marginalidad en la cual está inmerso. La muerte es vista como una circunstancia más de la existencia, se acepta la idea de ser asesinado en la calle sin aviso ni protesta, pues porque así es la vida. (‘I’l prolly die cause that’s what you do when you’re 17).
GOD.
‘This what God feels like’
Se nos va acabando el álbum, es hora de dejar la humildad de lado. ‘Así se debe sentir Dios’, piensa para sí mismo. En las dos últimas canciones se retrató un universo oscuro y desmoralizador en el cual la opresión y las dificultades enfrentadas por la sociedad afro-americana representaban una problemática de la cual parecería virtualmente imposible escapar. De modo que el hecho de romper las cadenas que lo ataban al barrio y las barreras raciales que lo ataban a los prejuicios, sin duda que es un éxito inmejorable para el aún joven Kendrick Lamar. ‘Así se debe sentir Dios’. Aunque parezca un hito individual, el rapero clama no haberse olvidado de sus orígenes, y se siente portavoz de un mundo que pasó siglos con la lengua cortada. Su victoria no es personal, es colectiva. Con el paso de los años y gracias a un trabajo minucioso, esculpido con consciencia y conceptualización, abrió una ventana a un mundo que durante muchos años se quiso pretender que no existía. ‘Así se debe sentir Dios’ no es un grito de soberbia, son palabras mesiánicas de un hombre que escribe música de y para su gente (‘Everything I do is to embrace y’all’), y que venció el miedo a ser prejuzgado para concientizar a un país que aun se mantiene con los ojos cerrados y los oídos tapados.
DUCKWORTH.
‘It was always me versus the world, until I found out it’s me versus me’
Bueno, mi gente, hemos llegado al final de este análisis y debo decir que esta canción es un broche de oro conceptual para un álbum que no escatima en detalles de ningún tipo. Un poco de contexto: el ascenso de Kendrick Lamar (apellidado DUCKWORTH) al estrellato mundial no es un fenómeno casual, sino que el rapero fue propulsado por un sello discográfico llamado Top Dawg Entertainment (TDE), liderado por Anthony Tiffith, productor musical quien descubrió al joven artista cuando tenía 16 años. Tiffith sigue siendo pieza providencial en la producción musical y artística de los álbumes de Lamar, y su mano derecha en la composición creativa en general.
Esta canción tiene la particularidad de estar estructurada de la siguiente forma: una pequeña introducción, seguida por una gran estrofa ininterrumpida en la cual se narra una historia ocurrida en la ciudad de Compton, de la cual -como ya mencioné- es oriundo Kendrick. De todas formas, el nombre de la canción no hace alusión a él, sino a su padre Kenny Duckworth (apodado Ducky), quien en el año 1984 fue víctima de un asalto a mano armada perpetrado por el mismísimo Anthony Tiffith. Este último, nacido en la cuna de la pobreza y la marginalidad y empujado al crimen a la corta edad de catorce años, estuvo al filo de asesinar a Ducky durante el asalto, quien pudo salvarse luego de ofrecer su palabra y conectar emocionalmente con los desvaríos del delincuente. Kendrick Lamar, para cerrar este logrado LP, pone en evidencia lo que nosotros solemos llamar ‘las vueltas de la vida’. Una situación límite la cual, de haber resultado de manera diferente, hubiese cambiado la historia de manera radical. K. Dot hubiese crecido sin su padre, y según sus palabras, posiblemente hubiese muerto en las calles como muchos de los jóvenes del hood: (‘Because if Anthony killed Ducky, Top Dawg could be servin’ life. While I grew up without a father and die in a gunfight’).
GRACIAS.
A vos si te quedaste leyendo este análisis hasta el final. A Kendrick Lamar por su magistral retrato de una sociedad que pude conocer mejor mediante el disfrute de su obra musical. Puse mi mayor esmero en desentrañar cuestiones poéticas o filosóficas que me impactaron desde la primera vez que oí este álbum hasta hoy, reescuchandolo una y otra vez para detectar cuestiones quizá más sutiles. Lamento si divagué al hablar de música, que es mi más grande pasión: no lo puedo evitar. Nos veremos la próxima.
Santiago González Carretero. 17/07/2019.