Tercer Arco (1996): 9/10
Quiero comenzar este blog de la mejor manera posible. Ya es 4 de diciembre porque pasaron las doce (son las 2 am already) y tras un par de cervezas decidí que estaría bueno plasmar en algún lado ciertos escritos que tengan que ver con la música, que es mi pasión mas grande. Y qué mejor forma de empezar con esos ciertos escritos que haciendo una pequeña review que, seguramente, vaya a pasar extremadamente desapercibida. Desapercibida no sólo por el autor, a quien nadie parece conocer aún, pero también porque el disco y la banda en cuestión de esta publicación no tienen el clamor global como podría tenerlo, que se yo, los Guns. Pero bueno, se empieza por las pasiones más grandes, y Los Piojos es eso, al menos para mí.
Quienquiera adentrarse en el mundo de esta genial banda, yo le recomendaría que empiece por este disco. Tiene toda la crudeza de los viejos y originales Piojos pero también empieza a sentirse el sabor a rock fusión que luego se erguiría aún más en los siguientes álbumes. Este LP está considerado en lo que yo llamo los «Big Four» de Los Piojos (los primeros cuatro discos que editaron) junto con Chactuchac, Ay ay ay y Azul. Los llamo así porque son una clara muestra de lo prolíficos que eran estos muchachos, en cuestión de un par de años de formación largaron sus cuatro primeros discos y resultaron ser uno mejor que el otro, superándose de año a año con una vehemencia que sólo he visto en ellos, y que me ha llevado a admirarlos así
Metámonos de lleno en el disco. En Wikipedia un usuario lo dejó muy bien dicho: este álbum, aunque criticado por los seguidores de huesos amarillos, es una amalgama brutal y cruda de géneros y ritmos que da cuenta de la potencia piojosa en casi su máximo esplendor, aquí los Piojos despliegan una sonoridad distorsionada y blusera en temas como «Shup-shup«, «Don’t say tomorrow» o «Taxi Boy«. Con un Ciro mostrando una voz rasgada y poco ortodoxa, que deja caer versos extraños, medio inentendibles, pero que siempre llevan su mensaje a destino. De todas formas, yo apunto al tema blusero por excelencia de este LP y ese es «Qué decís«, un riquísimo shuffle que levanta de la silla a cualquiera.
Nótese que no voy diciendo los temas en orden, y eso es porque quiero ir agrupándolos mas bien por sonoridades, como voy a hacer ahora al traer a los temas tranquis a la mesa. Ellos son «Al atardecer«, crónica excelente de la vida de una prostituta entre los andenes de la gran ciudad (y que quiero mencionar que Arctic Monkeys podrían haber plagiado indirectamente con su famoso «When The Sun Goes Down» que tiene literalmente el mismo nombre y también habla de una prostituta!) y también el famoso «Todo pasa«, un hermoso tema que Ciro le dedicó a su hermana (y pareciera que también a su madre) ya que ambas se llaman Dolores. Y por último, en esta sección, tenemos a «Gris«, un tango melancólico el cual enriqueció el difunto y extrañado Tavo Kupinski con su bandoneón.
Tras una bocanada de melodías más suaves, volvemos un poco a lo que más la pegó en el ámbito mediático y esos son los super-conocidos «Verano del 92» y «El Farolito«. No conozco a ninguna persona que no logre reconocer los estribillos de estos dos temas, cada cual con sus amplias interpretaciones (bueno, Verano del 92 quizás no tanto) pero con una magia piojosa que da justicia a su explosión popular. Ambas canciones son mensajeras de buena vibra y de cierta felicidad que nuestros Piojos queridos sabían transmitir como ningunos.
Para ir cerrando la review de este genial álbum, traigo a la discusión el muy triste «Muévelo«. ¿Cómo que muy triste? Dirán algunos, ya que el tema tiene mucho agite y revienta de felicidad. Pero lamentablemente fue el último tema que Los Piojos tocaron jamás, en su emocionante despedida en el estadio de River en el año 2009. Acá lo tienen, si es que quieren ponerse un poco nostálgicos.
Y como broche de oro quiero mencionar los históricos «Maradó» (con su respectiva «Intro Maradó, por supuesto). Tema que no puede faltar en cualquier homenaje al grandioso Diego Armando, quien lo presenció en vivo más de una vez y que fue merecedor de la dedicatoria de este disco en su totalidad, como muestra del amor y la admiración que Los Piojos tienen hacia él. Y también hacer una última mención a uno de mis favoritos de este álbum: «Esquina Libertad«, uno de los clásicos que apasionan a todo aquel seguidor ferviente de esta banda, especialmente aquellos que estuvieron desde los comienzos, ya que esta canción refiere a una esquina en la localidad de El Palomar (más precisamente en Ciudad Jardín, donde nacieron Los Piojos), el cruce de calles entre la Avenida Libertad y Aviador Palazzo, como también hace alusión al ser argentino y a la imagen del Che Guevara. Piel de gallina del sólo hecho de pensar que una esquina puede haber detonado tantas sensaciones en tanta gente, todo gracias a una de las bandas más grandes que esta tierra ha parido.
Acá les dejo el disco completo, ojalá lo disfruten tanto como yo lo he hecho las incontables veces que lo he escuchado. Como siempre, si realmente lo disfrutan, aconsejo comprarlo para no sólo disfrutar del álbum en formato tangible, si no también para darles una muestra de cariño a los artistas que tanto nos han dado con su música.
Un abrazo grande, Santiago.